EXITO,FRACASO

Mucha gente piensa que ha tenido mucho éxito en tal y cual cosa de la vida. Mucha gente cree haber fracasado en varios asuntos de su vida. Unos y otros pueden estar equivocados pero lo peor es como condiciona la personalidad de ambos, tanto en el fracaso como en el éxito.

También se dice que es más importante saber perder que ganar. Dice mucho de los valores de la persona que acepta con entereza su derrota, máxime cuando ensalza al ganador porque lo ha conseguido por meritos propios.

Es difícil evaluar las condiciones de una victoria o de una derrota según en qué circunstancias se ha desarrollado. No es lo mismo que pierda  un individuo, que cien. No es lo mismo perder una oportunidad de negocio por tener que utilizar malas prácticas que conseguir un éxito, utilizando esas mismas malas prácticas. En definitiva, lo que puede ser un éxito para unos, puede ser un enorme fracaso para otros.

El éxito como el fracaso, el bien o el mal, son apreciaciones demasiado contundentes para hacer causa de honor en defensa de cualquiera de ellas. Yo estimo, que lo importante es poder ser juzgado por personas integras, cuyos  valores personales, alineados en la ética y la moral, sean opiniones de autoridad. Solo entonces podríamos  valora la influencia positiva o negativa en nosotros mismos.

Me preocupan mucho más las perronas que se autodefinen fracasadas en una acción o actividad concreta. He conocido muchas que se han  autodestruido sin piedad y no han sabido levantar cabeza de una injusticia, consigo mismo, tan brutal.

Jesucristo tuvo algunos fracasos que llaman la atención en un hombre tan perfecto como fue Él. La traición de Judas, la negación de Pedro, su soledad en la cruz, solo tres personas en el monte calvario y, se comenta, las soledad de Cristo en los Sagrarios de todo el mundo. Yo, sin ser teólogo, me veo con conocimientos para justificar estas acciones y descalificarlas como fracaso y convertirlas en necesarias, a los ojos de Dios.

La conclusión es que solo la Ley de Dios puede juzgar estas situaciones de éxito-fracaso, el bien-el mal. Los seres humanos somos  demasiado imperfectos para juzgar estas situaciones. Hay que ver el tiempo que desperdiciamos en intentar un consenso o el desgaste para reconducir un disenso.

Los milagros universales de Juan Pablo II

Hoy se cumple el primer aniversario de la subida a los altares de Juan Pablo II proclamado beato por SS Benedicto XVI. Han transcurrido 1000 años desde que un papa beatificara a su predecesor. Eso quiere decir que Juan Pablo II ha sido tan excepcional como, Pietro de Morrone, el eremita que fue elegido papa con el nombre de Celestino V en 1294 y renunció al Solio Pontificio varios meses después, fue proclamado santo en 1313, veinte años después de la muerte, pero por su tercer sucesor.
La santidad de León IX (1002-1045) y de Gregorio VII (1020-1085) sí fue reconocida inmediatamente después de sus fallecimientos.

“Su vida fue santa. Ya era santo en vida”, afirmó aquella noche un emocionado Joaquín Navarro Valls, el español que durante 22 años fue su portavoz. Ya nadie pone en duda la necesidad que hay de proclamarle santo.
Me llama poderosamente la atención que los responsables de gestionar esta causa, Monseñor Oder, entre otros, necesitan la certificación de las  pruebas (milagros) que pudieran justificar la causa.
Pregunten  a los jóvenes, miles de ellos, ¿Qué supuso  Juan Pablo II en sus vidas? muchos de ellos responderán que, un milagro. Pregunten a los jóvenes sacerdotes, ¿Qué supuso para ellos Juan Pablo II? Gracias a Él se ordenaron sacerdotes y sus vidas tienen mucho más que un sentido.  Pregunten a los enfermos, a las personas consagradas, a las mujeres, a los hombres de la tierra, incluidos maleantes, responderán con, un cambio radical en sus vidas?
Con todos mis respetos a los responsables de esta causa, lo que ahora importa y la Iglesia necesita es la canonización del Beato Juan Pablo II, dando el carácter de milagro universal su contribución en vida a todas las gentes de buena fe. Somos millones de personas las que no hemos llenado de Cristo gracias a Él, los que hemos “conocido” a  la Virgen María con mayor intensidad, los que sabemos respetar la dignidad de las personas, las que no queremos interrupciones de embarazos bajo causa alguna, los que queremos que nuestras gentes amigos, parientes no den la espalda a Cristo, y mucho más.
El postulador de la causa, el sacerdote polaco Slawomir Oder, dijo recientemente que le siguen llegando “numerosos testimonios muy significados” de supuestos milagros y que una vez tenga toda la documentación necesaria hará “un estudio serio” y verá “la oportunidad de promover” la santificación.
Estoy seguro que tú tampoco compartes la necesidad de reunir la documentación necesaria para hacer un “estudio serio”. Las evidencias, insisto, están en cada uno de nosotros y todos juntos pedimos su canonización, cuanto antes.

Hace siete años

26-04-2012

 Mi verdadero programa de gobierno es dejarme conducir por Cristo.

Quien cree, nunca está solo.

¿Cómo puedo hacerlo? ¿Cómo seré capaz de llevarlo a cabo?»

«Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia».

«Queridos amigos, en este momento sólo puedo decir: rogad por mí, para que aprenda a amar cada vez más al Señor.

«Quien deja entrar a Cristo en su propia vida no pierde nada, nada.

 

En estos momentos cobran gran valor las palabras que hace siete años pronunció Benedicto XVI en la primera homilía de su pontificado.

Es muy posible que, afectados todavía, por la muerte de Juan Pablo II no diéramos el valor y la importancia que esta humilde declaración significaría en el devenir del tiempo.

Ahora es distinto, la situación es propicia al desencanto y sobre todo al creer que estamos solos. Los que nos tenían que conducir por el estado del bienestar han fracaso estrepitosamente. Cristo, sigue ahí, esperando que nos demos cuenta de  que su verdad es la única capaz de sacarnos de estas tinieblas sembradas por los que viven alejados de Dios.

Se me antoja pensar que para poner en práctica esta forma de pensar y hacer del Papa, en nuestras vidas, en nuestro eco sistema, hace falta algo más que la voluntad de hacerlo. Es necesario entregarse a Cristo, llenar el corazón de Él, rezar y buscar el dialogo constantemente, es necesario sentirlo junto a nosotros, sentir su aliento, solo así y no de ninguna otra manera se puede vivir alimentado con estas hermosas  palabras.

 

Mi Hermano el Papa

Lo que ahora importa  es elegir buenos libros. Hoy os traigo uno que sin pretensiones, nos acerca a la personalidad intima  de nuestro Papa, Benedicto XVI.

Se trata de un relato que nos cuenta con amor la vida privada de Benedicto XVI.

Nadie conoce mejor al papa Benedicto XVI, nadie está más cerca de él que su propio hermano. En entrevista con el periodista Michael Hesemann (que en España publica en estos días San Pablo), Georg Ratzinger nos cuenta con franqueza la vida privada del pastor supremo de la Iglesia: cómo era su hermano Joseph en su niñez y cómo encontró el camino hacia la fe, cómo superó la familia el infierno del nacionalsocialismo y de la guerra, por qué surgió en él el deseo de servir a la Iglesia y cómo asumió a lo largo de toda su vida, con conciencia del deber y con alegría, los desafíos de los ministerios que le fueron confiados.

 

Juntos pasaron su infancia, juntos fueron ordenados sacerdotes, y hasta el día de hoy hablan casi a diario por teléfono. Georg Ratzinger es la persona de confianza más cercana del papa Benedicto XVI, su amigo y hermano. En conversación con Michael Hesemann revela ahora el lado privado del Santo Padre. Relata los años despreocupados de su infancia en la Alta Baviera y el temprano cobijo en la fe. Describe cómo ambos hermanos superaron el infausto período de la II Guerra mundial, para proseguir después sin vacilaciones su formación eclesiástica: Georg se dedicó a la música sacra, Joseph siguió su afán de saber y se sumergió con pasión en los estudios teológicos, llegando a ser prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero la prueba más difícil estaba aún por llegar: en 2005, el cardenal Joseph Ratzinger fue elegido papa.

Mons. Georg Ratzinger, nacido en 1924 en Pleiskirchen, cerca de Altötting, entró en 1946 en el seminario de la archidiócesis de Múnich y Frisinga y estudió música sacra. En 1951 fue ordenado sacerdote junto con su hermano Joseph, el actual papa Benedicto XVI. De 1964 a 1994 fue maestro de capilla en la catedral de Ratisbona y director del mundialmente célebre coro de niños Regensburger Domspatzen. Actualmente vive en Ratisbona, donde es canónigo.

 

Michael Hesemann, nacido en 1964, estudió Historia en Gotinga y es un exitoso escritor y periodista de nivel internacional, especializado en temas de historia de la Iglesia. Es colaborador free lance del periódico Vatican Magazin y vive en Düsseldorf y en Roma. Su último libro publicado se titula Das Bluttuch Christi. Wissenschaftler auf den Spuren der Auferstehung (El sudario de Cristo. Científicos tras las huellas de la resurrección).

 

 

 Juntos pasaron su infancia, juntos fueron ordenados sacerdotes, y hasta el día de hoy hablan casi a diario por teléfono. Georg Ratzinger es la persona de confianza más cercana del papa Benedicto XVI, su amigo y hermano

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ESTABILIDAD

Indirectamente, la estabilidad, es lo que las personas deseamos para nuestra vida terrena. Cuando preguntas por lo que más desean las personas, estas contestan, la felicidad; esta es algo difícil de normalizar, para unos es una cosa y para otros es lo opuesto, en el intermedio hay para todos los gustos.
La estabilidad define bien lo que las personas podemos desear en nuestro ir y venir, sobre todo si nos hemos preocupado de darle un sentido a nuestra vida, si contamos con un proyecto de vida y si somos cristianos.
Según el diccionario, la estabilidad supone: permanencia, duración en el tiempo, firmeza, seguridad en el espacio. Parece una acepción más solida que la de la felicidad que se centra en: el estado de ánimo por la posesión de un bien.
Cada vez me gusta más la palabra, estabilidad, porque define ampliamente muchos significados de la vida. También me parece que si las personas tuviésemos más presente, la estabilidad, en todas las acciones y pensamientos diarios, otro gallo nos cantaría.
Si analizamos brevemente el antónimo de la palabra estabilidad, vemos que nos da unas pistas sobre aquello que no deberíamos buscar y otorga más valor a pensar en lo correcto y por consiguiente en una vida más lograda.
Si analizamos como fueros los treinta años de Jesús entre los hombres, no puedo por menos que imaginar una persona estable que sabía perfectamente el sentido de su vida, tenía un proyecto, escrupulosamente definido. Para mí, no ha habido jamás un líder de talla semejante.
A la altura de este nuevo milenio se hace difícil observar a alguien que nos traslade emociones especiales en las que, más o menos, nos veamos reflejados, más bien ocurre lo contario. Los falsos líderes andan atropellados en un laberinto sin salida y lo que transmiten es una locura colectiva que, desgraciadamente, agrada y mucho, a las masas.
Cuando leo los momentos de enorme cansancio que experimento Jesús me imagino a los miles de seguidores escuchando la palabra de Dios, también lo imagino sanando a miles de personas de sus grandes males, rezando intensamente a su Padre, pidiéndole gracia santificante para no defraudar a todos aquellos fieles que habían depositado en Él, algo más que su confianza. Todo ello lo hizo en beneficio ajeno, era su misión. Él nació con unos pañales y murió con unos pañales. No solo no se llevo nada sino que dejo su vida entre nosotros. Todavía, todos los días, nos da alimento espiritual. ¡Qué desagradecidos somos¡
Los momentos de enorme cansancio de las gentes con responsabilidad, son esencialmente para maximizar beneficios en el menor plazo posible de tiempo. Maquinar como sorprender a sus seguidores para quitarles todo lo que pueda. Servirse del prójimo para beneficiarse personalmente aún a costa de sustraerle su dignidad como persona. Podríamos seguir durante mucho tiempo pero no es el objetivo.
En el autentico liderazgo, observamos una estabilidad emocional, personal capaz de transmitir sensaciones de: vida, fe, esperanza, gozo. En el caso del falso líder, observamos una inestabilidad sin límites que lo único que deja es: miseria, caos, oscuridad, vida sin sentido, en definitiva, inestabilidad total.